Castillo Medina-Sidonia

 

  • La cumbre del Cerro del Castillo de Medina Sidonia ha sido considerada en el pasado un lugar estratégico, por su fácil defensa y porque desde ella puede observarse una amplia extensión del territorio. Las evidencias de esta presencia humana están representadas por una gran cantidad de vestigios materiales, desde, al menos, el siglo VIII a.C. Los contactos entre comunidades indígenas y fenicio-púnicas están perfectamente contrastados por la variedad de materiales localizados.

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    El Cerro del Castillo ha contado a lo largo de la historia con varios recintos fortificados: Por orden cronológico destacamos el castellum militar de época romana republicana (siglo I a.C.). Destaca la cuidada construcción de opus quadratum, sus dimensiones y su excepcional grado de conservación, y del que conocemos la mayor parte de su perímetro amurallado; así como su foso, situado en la cara norte, que fue tallado, en buena parte, sobre el terreno geológico del cerro y donde no fue posible, se utilizaron grandes sillares que conservan marcas de cantero. Siguió en uso a lo largo del Alto Imperio, si bien hay que suponer que con una función más simbólica que militar, pasando a convertirse en reflejo del poder de Roma en el territorio. Recobraría su importancia como elemento defensivo en época bajoimperial, etapa de mayor inestabilidad por las invasiones de otros pueblos; y durante la ocupación bizantina de mediados del siglo VI y período visigodo, momento en el que se realizan obras de reparación de algunas de sus murallas.
    Destruido el anterior en el siglo X, aproximadamente un siglo más tarde se construirá un nuevo castillo por los almorávides o por sus sucesores los almohades. Es el que mantiene peor conservación, ya que fue edificado con la técnica de tapial, que es barata y rápida, pero también frágil cuando queda expuesto a los agentes atmosféricos. De éste hemos podido documentar algunos tramos de muralla aún in situ y otros caídos en el exterior de la fortaleza. 
    Hacia mediados del siglo XV, arruinada la fortaleza islámica, en el mismo emplazamiento se va a iniciar la construcción de otro castillo, por voluntad del segundo duque de Medina Sidonia, en el deseo de mejorar la defensa de esta población. En la fábrica de sus muros se empleará sillarejos, mampuestos y alambor en su primer tramo, adosándose a los restos del castillo de tapial musulmán. Para ayudar a su edificación, el duque recurrirá incluso a la ayuda del papa Nicolás V, quien en 1453 concede a través de una bula indulgencias de tipo terrenal y espiritual para todo aquel que contribuya en a su construcción y en la de las murallas de la villa. 
    Una vez que es conquistado el reino musulmán de Granada, muchas de las fortalezas que habían servido para defender la frontera pierden su función y, el castillo cristiano fue uno de los afectados por la orden real dada por Carlos I en 1523, y reiterada dos años más tarde, por la que se establecía que se derribasen todos aquellas fortalezas que resultasen inútiles, siendo la de Medina Sidonia una de los afectadas. Desde entonces, y hasta mediados del siglo XX, el castillo sirvió como cantera de la que se han extraído piedras y áridos para construir nuevos edificios en otros puntos de la ciudad, hasta quedar en las ruinas que pueden verse en la actualidad.
    Pero todavía tendrá dos momentos de protagonismo. El primero de ellos durante la ocupación de las tropas napoleónicas, entre los años 1810 a 1812, en el que se va a producir un proceso de nuevo encastillamiento tomando como base los restos de los diferentes castillos conservados entonces, con el fin de acuartelar al cuerpo de ejército invasor. Se recrecen las murallas conservadas y se construyen en el interior barracones, almacenes, cuadras y otras estancias. El segundo de ellos se produce en 1925, tras ser vendido el castillo por el Ayuntamiento al cónsul chileno en Cádiz, con la condición de reconstruir la fortaleza, realizándose entonces el recrecido de murallas, que son coronadas con almenas, la construcción de un acceso en el lado norte, y habitaciones junto a éste. Todo ello en los años cincuenta del siglo XX había prácticamente desaparecido.

    Actualidad. 

    Desde el año 2004 hasta ahora se han venido desarrollando distintas campañas de excavaciones arqueológicas, cuyos resultados están permitiendo que conozcamos cada vez con mayor detalle la evolución que tuvo el Cerro del Castillo a lo largo de la Historia, a la vez que ha facilitado el que el lugar se habilite para la visita del público. Gracias a estos trabajos arqueológicos podemos profundizar en el conocimiento de algunos aspectos concretos.

  • Aunque no se conservan restos de la entrada principal, tan solo elementos constructivos de naturaleza defensiva, sabemos que ésta se ha encontrado siempre en la cara norte de las distintas fortalezas. La conquista de un castillo por asalto no era un hecho habitual. Sólo el asedio prolongado o la traición facilitaban que una fortaleza fuera tomada. Pero era tal la fortaleza asidonense que únicamente fue conquistada por la fuerza durante la invasión musulmana en el año 711-712. Tomada por traición de uno de sus moradores cuando la ocupaban los bizantinos en el siglo VI. Y asaltada por el “descuido” de sus defensores cuando, en 1473, fue arrebatada temporalmente por tropas de Rodrigo Ponce de León, conde de Arcos, al Duque de Medina Sidonia, don Enrique de Guzmán: la noche en que fue asaltado, el castillo estaba ocupado sólo por pocos centinelas, la madre y la hija del alcaide Basurto, ya que éste se encontraba fuera, posiblemente en lo que hoy conocemos como Villa Vieja. Basurto perdió la vida durante el asalto y sus bienes fueron confiscados. Poco después, por mediación de la corona, la plaza de Medina Sidonia fue devuelta al ducado.
  • El foso o cava de una fortaleza es una construcción defensiva que se anticipa a la muralla o, como en el caso en Medina Sidonia, a la entrada del castillo. Su diseño se ha extendido sin grandes cambios a lo largo de la historia y su utilidad era doble, al tiempo que era una parte importante del castillo, su excavación permitía obtener un aporte extra de materiales para construirlo. El más espectacular es el foso del castellum romano del siglo I a.C., del que destaca sus dimensiones, con una anchura y profundidad que superan los siete metros.

    Para los castillos de época musulmana del siglo XI y cristiana del XV, se construiría otro foso con escarpe realizado en mampostería y de unas dimensiones mucho más reducidas que el romano.
  • Se encontraba en el lado exterior izquierdo de la entrada al castillo. En torno a la iglesia las excavaciones arqueológicas han documentado unos enterramientos que seguían el rito cristiano La cronología aproximada del edificio religioso y el cementerio oscila entre los siglos XIV y XV, ya que en el siglo XVI se construye en la ciudad otra iglesia con el mismo nombre.
  • Disponer de un suministro constante de agua y poder almacenarla ha sido un factor básico para construir una fortaleza. Sin agua no es posible la vida y sobrevivir en un castillo era el objetivo último de sus ocupantes.
    En los diferentes castillos de Medina Sidonia no se han localizado pozos que alcanzaran el nivel freático. La solución a esta escasez del preciado líquido se resolvía con la construcción de contenedores para almacenar el agua de lluvia.

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    Cisternas romanas.

    Destaca la construcción hidráulica del período de ocupación romana. Se han descubierto dos cisternas independientes formadas por ocho y cinco depósitos respectivamente. Las cisternas se edificaron con piedras irregulares y mortero (muro de mampostería), suelo de opus signinum y revestimiento de mortero hidráulico. Estas cisternas romanas fueron aprovechadas en época contemporánea para construir habitaciones o almacenes utilizados por las tropas napoleónicas entre los años 1810-1812.

    Aljibes medievales.

    En el interior de los diferentes castillos existen también otros depósitos de agua de dos tipologías y cronologías diferentes y canalizaciones excavadas en la roca natural. De cronología probablemente musulmana, son los dos aljibes cilíndricos que encontramos al sur y al oeste; uno de ellos, con una profundidad aproximada de cuatro metros, apareció lleno de piedras, tejas, algunos fragmentos cerámicos y, en la base, una gran acumulación de proyectiles cilíndricos de plomo, piedras de chispa de fusiles y balas de cañón de hierro del momento de la Guerra de la Independencia, por lo que sabemos que fue reutilizado por las tropas napoleónicas. Existen otros dos de planta rectangular, que se corresponden con el castillo del siglo XV, en el interior de uno de ellos se halló un ocultamiento de monedas, compuesto por más de 800 maravedíes de los siglos XVI y XVII contenidas en origen en dos ollitas de barro.

  • Durante las excavaciones arqueológicas en el castillo de Medina Sidonia del año 2009 se realizó un hallazgo muy singular, un tesorillo de dírhams que fue ocultado bajo una serie de piedras. Todas las monedas son de plata y tienen una cronología general hispanomusulmana califal. Se han podido determinar que fueron acuñadas en varias cecas de al-Andalus y presentan ejemplos de varios reinados del califato.

 

  • Int.5
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  • Cerrodelcastillo2
  • Cisterna 1
  • Detalle
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  • Estrateg. 2
  • Estrateg.
  • Foso 1
  • Fotos Guadalinfo 9
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    Información adicional

    • Dirección: C/ Castillo, s/n
    • Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
    • Horario: De Octubre a Mayo (cerrado los jueves): 10:00h. a 14.00h. // 16.00h. a 18:00h. De Junio a Septiembre (cerrado los jueves): 10:00h. a 14:00 h. // 19:00h. a 22:00:h.